A 34 años del asesinato de Chagui- 2010

24 de marzo de 2010- En este 34 aniversario de la muerte de nuestro querido Chagui reiteramos nuestra exigencia de que se develen todos los documentos que contengan información relacionada directa o indirectamente a este hecho, generados o archivados por el gobierno de los Estados Unidos.

En diciembre de 2009 el periódico Claridad solicitó a 10 agencias, entre ellas el Buró Federal de Investigaciones, la Agencia Central de Inteligencia y el Departamento de Defensa que revelen los archivos que tienen sobre Juan Mari Brás, Paquita Pesquera Cantellops y Santiago Mari Pesquera, esto a raíz de que descubriéramos un documento del FBI que reconoce que tuvieron conocimiento de un complot para asesinar a Juan Mari Brás desde enero de 1976. Dos meses después ocurre el asesinato de su hijo, hecho que no podemos desvincular de estas amenazas.

Si el gobierno de los Estados Unidos aplica la política de transparencia a que ha llamado el presidente Barack Obama mediante Memorandums a Jefes de Agencias y Departamentos, donde indica que "en caso de duda debe prevalecer la apertura", estas agencias deben cumplir con su responsabilidad de dar conocer esta información. Si por el contrario, pese a las directrices presidenciales, ocultan la información y dilatan los procedimientos estamos frente a otro discrimen más en la larga cadena de persecusión contra el independentismo.

Por nuestra parte, tanto nuestro padre Juan Mari Brás como todos los familiares y amigos de Santiago Mari Pesquera reiteramos que continuaremos investigando, insistiendo y exigiendo hasta que se conozca toda la verdad.

Santiago Mari Pesquera fue asesinado el 24 de marzo de 1976, cuando tenía 23 años. Su padre, Juan Mari Brás, era entonces candidato a la gobernación por el Partido Socialista Puertorriqueño. El país vivía un momento histórico en medio del ambiente de persecución institucional al independentismo; Mari Brás era una figura prominente del movimiento, y él y su familia habían sido objeto de múltiples amenazas y atentados, incluyendo la colocación de artefactos explosivos en sus residencias y automóviles. Esto, unido al hecho de que en la Policía operaba una banda de agentes corruptos y represores controlados por el FBI y que el Departamento de Justicia cometió una serie de irregularidades en la investigación y procesamiento del único sospechoso oficial del crimen, dejaron a la familia y al movimiento independentista insatisfechos con el resultado de la pesquisa y el juicio del cual resultó convicto Henry Walter Coira Story.

Continuamos investigando... y en pie de lucha.